Los juegos actuales son mejores
24 julio, 2024Hoy en día, una persona en su casa, con las herramientas y conocimientos adecuados, puede crear un juego de calidad similar o superior a los que jugábamos hace 20 años.
Eso es un hecho. La tecnología ha avanzado mucho y tenemos más facilidades que nunca. Ése es el punto.
Igual que una persona en su casa puede grabar un disco con una calidad de producción del nivel profesional.
Eso no quita que los juegos de hace 20 años, o más, no sean obras maestras que, con las limitaciones técnicas del momento, «hicieron lo que pudieron» dándonos momentos mágicos.
Pero lo cierto es que, en muchos casos, son incómodos de jugar.
Controles toscos. Interfaces incómodas. Bugs. Poco pulidos… Pero, en su momento, era a lo que podíamos aspirar.
Si te gusta eso, también me parece perfecto. Ya sea por el desafío, por nostalgia o por lo que sea. Perfecto. Nadie te va a decir que no juegues a lo que te gusta.
Lo mejor del estado actual de los videojuegos es que puedes seguir disfrutando de juegos de hace 20 años, y disfrutar de los juegos actuales por igual. Tenemos un acceso inmediato a un sinfín de obras para todos los estilos y gustos.
Hay gente, y un colectivo bastante amplio por lo que he visto, que disfruta coleccionando juegos y hardware clásicos. Y me parece maravilloso.
Igual que hay otros que prefieren jugar a cosas más modernas.
Si miras con perspectiva, es cierto que de un tiempo a esta parte, el afán recaudatorio y el exprimir el limón al máximo de la industria de los videojuegos, nos ha dado ejemplos que son objetivamente, peor para el consumidor.
Micropagos, DLCs, Early Access que son betas a las que pagas por jugar, pases de temporada… y un sinfín de prácticas que han empobrecido el sector.
Pero también tenemos obras maravillosas, originales, historias rompedoras y maravillas como Baldur’s Gate 3.
Hoy en día, se intenta cuidar al máximo el detalle para que la experiencia del usuario sea lo más satisfactoria posible. Estamos en un punto en el que se ha aprendido de 40 años de errores y evolución.
Y hay algo que es irrefutable. Sin Baldur’s Gate 1, no existiría Baldur’s Gate 3. Pero jugar ahora mismo al primero se hace muchísimo más incómodo.
Y si no, podemos hablar de The Witcher 1. Que sí, que la historia y el universo son geniales, pero es más incómodo que dormir sobre chinchetas. También fue necesario para que años después disfrutásemos de The Witcher 3.
Y lo mismo, con los souls por ejemplo. Sin la tosquedad y lo desesperante de Demon’s Souls, no habríamos podido disfrutar de obras posteriores. Que te gustarán más o menos, pero lo cierto es que estamos ante evoluciones.
Luego están los de los carnets de Gamers: «Es que si no has jugado a todo el catálogo de DreamCast, SNES, PS1, PS2, PS3, GameBoy y Spectrum, no tienes ni fruta idea de juegos»
Perdón, pero aquí estamos para disfrutar. Jugamos a lo que nos entretiene. Lo que nos aporta.
Hoy día, juego a algunos juegos clásicos que no había jugado, o que había abandonado porque no me llamaron la atención en su momento, y me arrepiento de no haberles dado más antes.
Vivimos un momento de saturación de videojuegos. Hay acceso a miles de juegos, ya no solo de las decenas que van lanzando cada semana, sino además, una herencia de más de 40 años de juegos. No hay tiempo físico para jugar todo lo que te apetece.
Así que mi conclusión es, ¿y si nos dedicamos a jugar a lo que nos gusta, disfrutar de ello, y dejar jugar y disfrutar a los demás?


