Ghost of Tsushima PC Review

Ghost of Tsushima aterriza en PC de la mejor forma posible. Una experiencia muy pulida que se siente fantásticamente bien en esta plataforma. 

El juego es una obra maestra y trata con un respeto increíble los temas que toca, así como los conflictos internos que muestra en el desarrollo de la historia. 

¿Hasta qué punto estás dispuesto a sacrificar para rechazar una invasión? ¿Cuánto de ti, de tu cultura y de lo que te ha definido a lo largo de tu vida dejarías de lado por garantizar el futuro de tu pueblo?

Éste es el dilema que se encuentra Jin Sakai, que frente a la invasión de los mongoles, tendrá que dejar a un lado todo el honor del que el enemigo se aprovecha, para convertirse en el Fantasma, y darle una oportunidad a su pueblo. 

La historia está plagada de momentos epiquísimos, y no sólo protagonizados por Jin Sakai. Los personajes secundarios y nuestras interacciones con ellos, nos dejan unas historias maravillosas y con una humanidad cruda y brutal. 

El apartado técnico del juego es increíble. Se mueve fantásticamente bien incluso en la Steam Deck, donde se puede didfrutar del juego con una calidad decente. El port ha sido muy pulido y, al contrario de otros ejemplos de los estudios de Playstation, Ghost of Tsushima sienta las bases de lo que significa hacer un excelente port. 

En el juego tenemos un montón de partículas en pantalla, hojas movidas por el viento, hierbas, árboles… y todo se siente naturalmente vivo, sin hacer que la gráfica salga ardiendo. 

El combate se siente cómodo y gratificante, con personalidad propia y la evolución del mismo se siente muy orgánica, a la par que evoluciona el personaje. 

El que nos encontremos una interfaz limpia y el camino a nuestro objetivo nos lo marquen las rachas de viento me parece algo inmersivo, sutil y un gran acierto. Igual que, por ejemplo, a la hora de seguir huellas debemos de seguirlas realmente en el barro. Nada de vistas de águila o habilidades extrasensoriales, lo que, una vez más, da una inmersión increible. 

Nos encontramos un mapa bastante grande y plagado de actividades para hacer. A parte de las historias principales y las secundarias, tenemos otras misiones chiquitas de toda índole, así como conquista de fuertes, puzles, santuarios y demás actividades a las que los mundos abiertos nos tienen acostumbrados, que además nos premiarán con experiencia y equipo que nos permitirá pulir nuestro estilo de juego. 

Y es que estamos ante un mundo abierto que se siente vivo. Si vamos paseando con el caballo por los caminos, será fácil encontrarnos con un grupo de mongoles a los que podremos enfrentarnos para subir nuestra leyenda. 

Uno de mis juegos favoritos que disfruté muchísimo, que me hizo reír, llorar, emocionarme… Si tienes la oportunidad, no dejes escapar el adentrarte en este fantástico título. 

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