Dragon Age: The Veilguard Review
10 enero, 2025Dragon Age: The Veilguard es un título que ha salido envuelto en polémica y ha sido fuertemente criticado. Pero mi experiencia con el juego ha sido muy satisfactoria.
Lo primero que he de señalar como punto de partida es que nunca he sido fan de la saga Dragon Age. Les he dado un tímido intento, me han parecido interesantes, pero no me han cautivado.
Pero The Veilguard me ha atrapado desde el principio, con un ritmo mucho más frenético que sus predecesores y un estilo de combate más ágil.
De hecho, es un juego que empieza ya con la acción desde el principio, donde empezaremos a repartir a diestro y siniestro durante el evento que tiene lugar en la introducción.
Pero vamos a retroceder todavía un poco más. Y es que lo primero con lo que nos topamos es con un editor de personajes brutal, con un conjunto de posibilidades para personalizar a nuestro «Rook» de un sinfín de formas distintas. Además, si a lo largo de nuestra aventura decidimos que nos hemos cansado del trasfondo, o aspecto de nuestro personaje, podremos cambiarlo al vuelo desde la zona que servirá de campamento para nuestro personaje y nuestros compañeros. Y tenéis que tener en cuenta que, dependiendo del trasfondo que elijamos para nuestro personaje, tendremos unas opciones u otras de diálogo en ciertos puntos.
El apartado técnico es bastante satisfactorio y pondrá al límite incluso el hardware más potente para darnos una inmersión brutal en forma de decorados y ambientes plagados de detalles.
En este punto me gustaría destacar las físicas del pelo de los personajes que, siendo un poco locura a veces, da una sensación bastante agradable.
Pero no necesitas el hardware más potente para disfrutar de él. De hecho, se puede jugar incluso desde la Steam Deck, para la que tiene el verificado, como muestro a continuación.
El argumento me ha parecido muy interesante. Tanto la trama principal, como las de los compañeros, que tendrán unas cadenas de misiones totalmente opcionales, y que aportarán contexto y harán crecer y fortalecerse a nuestros acompañantes.
Si hay un personaje que te cae mal o del que no te gusta su línea de misiones, puedes pasar perfectamente sin que afecte en absoluto a tu desarrollo más allá de la experiencia que puedas obtener de esas líneas de misión y las reputaciones asociadas a las mismas.
Tendremos toma de decisiones que alterarán el rumbo de la historia de verdad y en las mismas sentirás el peso de la responsabilidad.
Las historias, tanto principal como de los acompañantes, exploran miedos y evolución de nuestros personajes. Podremos elegir que nuestro protagonista vaya en plan positivo, beligerante o gracioso para responder, lo que también alterará los puntos de relación con los distintos personajes.
Además, una de las cosas que me ha encantado es que no tira de estereotipos. El más claro ejemplo es nuestro nigromante Emmrich, que más que el típico personaje que parece el frontman de una banda de Death Metal, nos encontramos a un refinado profesor que, además, ¡tiene miedo a la muerte!
He de advertir que hace uso de lenguaje inclusivo y hay personajes no binarios. Aunque puede que sea uno de los puntos que han envuelto la polémica de este juego, tenemos que tener en cuenta que en los anteriores Dragon Age o Mass Effect, teníamos personajes y posibilidades que apostaban por la inclusión.
Y por mucho que haya gente que lo tilde de inclusión forzada, a mí no me ha dado en absoluto esa sensación. La diversidad que presenta el juego ha sido incluida de forma que me ha resultado natural e incluso, en el contexto de uno de los personajes, me ha resultado muy emotiva y emocionante.
No obstante, si eres de las personas que este tipo de inclusión te genera rechazo, quizá el juego no es para ti.

Jugabilidad
Lo cierto ese que el nuevo enfoque de la jugabilidad me ha sorprendido para bien. He jugado como guerrero y la sensación de lanzar el escudo, como la de los parrys se siente genial. Así como los golpes fuertes con armas a dos manos. La sensación que me transmitía el juego es de estar reventando.
Las sinergias de los compañeros también dan lugar a situaciones muy brutales donde puedes destrozar a los enemigos y resultan muy satisfactorio.
Es más, el combate me recordaba más a un hack an slash, dinámico y frenético, que a un RPG al uso que presentaban las entregas anteriores. Las tácticas no tienen tanto peso, pero aún así, pueden ser determinantes, sobre todo en combates exigentes.
El árbol de talento con las especializaciones ha sido bastante agradable en cuanto a ir progresando y añadiendo habilidades, tanto al personaje principal como a los compañeros.
La sensación de explorar también ha sido muy gratificante y hará las delicias para los amantes del rapiño. Además, nos iremos encontrando cofres que mejorarán la potencia de las armas y armaduras de Rook y del resto.
El subir reputación con las facciones o la confianza con los compañeros se ha sentido muy natural y ha dado la sensación de que lo que hacía, contaba para algo.
La personalización del Faro, me ha parecido bastante limitada, pero aún así, suficiente para darle un toque personal.
Banda Sonora
Una brutalidad. Simplemente. La banda sonora ha sido compuesta por Hans Zimmer y Lorne Balfe, dos titanes de las bandas sonoras de Hollywood. Algo que se nota especialmente en los momentos de acción que nos brinda el juego.
En cuanto a la duración, yo me lo he platineado en unas 70 horas, y soy de los que les gusta dar vueltas y explorar todos los detalles, para que lo tengáis en cuenta.
En resumen, gracias al programa #EAPartner, tuve acceso a probar el juego, y me enganchó tanto, sobre todo en cierta parte, que no podía parar hasta terminarlo.
Sin esperarme mucho, me ha resultado
Dragon Age: The Veilguard: Electronic Arts – JoserraGaming
Dragon Age: The Veilguard


