La pesadilla de Blizzard

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El lanzamiento de Warlords of Draenor está siendo marcado por una serie de problemas para Blizzard inéditos desde el de su primera expansión, o el de Diablo 3.

Aún recuerdo con cierta nostalgia el lanzamiento de The Burning Crusade. Doritos, mucho redbull, la expansión comprada esa misma tarde gracias a mi tienda de Game habitual, y una enorme sed de nuevo contenido. Llegó la hora y…. patapám. Servers caídos, zona inicial injugable, 200 jugadores para matar un gorrino, otra caída del servidor, mantenimiento, reinicio del servidor, colas, otro gorrino, lag… un infierno. Pero Blizzard pareció haber aprendido la lección.

El lanzamiento de Wrath of The Lich King, con dos zonas iniciales ayudó mucho. El phasing también y, dentro de los problemas habituales, transcurrió sin mucho problema destacable. Lo mismo con las sucesoras. Cataclysm y Mist of Pandaria no presentaron problemas fuera de lo común como colas inmensas de gente que volvía al juego ávida por encontrar nuevo contenido. Por ello, con Warlords of Draenor esperábamos un lanzamiento fluido y sin problemas…. ¡Los cojones!

Parece ser que Warlords of Draenor ha llamado la atención de millones de jugadores que hacía años que no jugaban (quizá el poder subir su personaje directamente a 90 y evitar una expansión o dos que no les gustaban…), además de algún que otro error de planteamiento en el flow del progreso (aunque horda y alianza están en zonas distantes) y lo más importante, un ataque DDoS que desde Blizzard han reconocido y que parece ser de tal magnitud que haría cagarse la pata abajo a la mismísima NASA, todo ello ha hecho que el lanzamiento de esta expansión sea lo más alejado a fluido y estable que podamos imaginar.

Pero Blizzard no se ha quedado de manos cruzadas viendo como los jugadores se comían colas de 5000 jugadores, o se quedaban atascados intentando aterrizar en sus Garrisons (Ciudadelas). Han estado currando como jabatos (por algo les gusta tanto que matemos este tipo de bichos), realizando hotfixes, ampliando servidores, reprogramando zonas, todo sin descanso y “on the fly”. Como consecuencia de estos cambios implementados sin el consecuente control de calidad, más problemas han ido apareciendo, y más jugadores se quedaban a las puertas de jugar a su juego favoritos, mientras acababan con sus reservas de Doritos y Red Bull sin poder gastar las calorías ingeridas matando jabalíes.

En definitiva, una pesadilla para una empresa sobre la que muchos usuarios están depositando heces verbales pero que tampoco tiene culpa de todo. Nos explicamos.

Blizzard no está libre de pecado en la serie de problemas acaecidos. Entre ellos, los cuellos de botella que se puedan generar a la hora de progresar siguiendo un flujo “lógico”, es decir, sin saltarte la primera zona para evitar problemas y subir a toda cebolla a nivel 100. También son problemas de fallos de arquitectura o diseño de zonas, misiones, personajes no jugables, etc que fallan. Pero, en serio, después de ver la experiencia de las últimas expansiones, ¿creéis que no tendrían pensado todo esto? Evidentemente contaban con ciertos fallos habituales que podrían surgir, y tenían un equipo dispuesto a corregirlos, pero hay cosas que no dependen de Blizzard.

¿A qué me refiero? Pues al que podría ser el mayor ataque DDoS de la historia de los videojuegos.

Gracias a un ataque DDoS de esta magnitud, millones de dispositivos realizan llamadas a un servidor, en este caso de Blizzard. Los servidores detectan el ataque, se cagan en los muertos del que lo ha lanzado, pero trata de clasificar y descartar las llamadas falsas. El problema es que no son cientos de miles, ¡son millones! y llega un momento que ni toda la infraestructura de la NASA, la CIA, la NSA y Cyberlan juntos podrían soportar un ataque de estas características sin verse afectadas en el rendimiento. Al tener que destinar gran parte de sus recursos a descartar este tipo de llamadas falsas, el rendimiento del servidor se reduce, lo que se traduce en respuestas más lentas para las llamadas válidas y altas latencias, o en otras palabras, en que el juego vaya como el culo. Los servidores no son capaces de aguantar tantos eventos tanto dentro como fuera del juego, por lo que aparecen comportamientos erráticos como desconexiones, lags, etc, sobre todo en las zonas más concurridas.

El equipo de Blizzard, se tira de los pelos, maldice a los niñatos que juegan a ser hackers, y se ponen manos a la obra. Implementan reglas más estrictas que reducen la capacidad de los servidores para que, los pocos que puedan jugar, lo hagan de forma estable, cambian la forma en la que el servidor trabaja pero, como no han tenido tiempo para hacer pruebas, fastidia otras cosas y, lo que se hacía con ánimo de mejorar la experiencia de los jugadores, la empeora más. No nos equivoquemos. Es una decisión delicada, pero es la correcta. Nada que reprochar al equipo técnico de Blizzard. Todo lo contrario. Han hecho un trabajo encomiable, sobre todo dadas las circunstancias, trabajando por encima de sus límites físicos y consumiendo más Doritos y Red Bull que los millones de jugadores que estaban esperando al otro lado del “Tiempo estimado 300 minutos”.

Otra decisión correcta es la de comunicar que estaban ante un ataque DDoS. Ser honestos e ir de frente es bueno, aunque sea para admitir los problemas.

Podéis seguir la evolución en el Twitter oficial de World of Warcraft.

Espero sinceramente que todo vuelva a la normalidad, ya que estamos ante una expansión brutal. No sólo por el contenido. El diseño es muy atractivo, las cinemáticas, la historia, la forma de contarnos la historia, personajes, etc… Marca Blizzard elevada a la enésima potencia. El Garrison me ha encantado. Vale, es muy Assassin´s Creed 2 y Brotherhood, pero aún así, me parece genial.

De momento, os comparto la lista de reproducción de Warlords of Draenor, para que os hagáis una idea de por qué esta expansión es tan grande.

La iré ampliando poco, así que ¡no os olvidéis de seguirme en las redes sociales para enteraros de las novedades!

Comentad si seguís atascados, si os ha gustado, o si os habéis quedado sin Doritos y Red Bull.

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  • Alberto Santiago

    genial el articulo

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